TAVI: implante valvular aórtico transcatéter

El implante valvular aórtico, conocido como TAVI por sus siglas en inglés, es un procedimiento que consiste en cambiar una válvula cardíaca por cateterismo, lo que reduce considerablemente los riesgos de la cirugía estándar.

En la Clínica, esta práctica comenzó a realizarse en noviembre de 2018 por el  Servicio de Hemodinamia. El Dr. Jorge Iravedra, Especialista en Cardiología Intervencionista, explica que “la técnica TAVI se utiliza para tratar la obstrucción de la válvula aórtica causada por la estenosis aórtica severa”. 

¿PARA QUÉ SIRVE?

La enfermedad de la válvula aórtica puede perturbar el flujo normal de sangre que circula a través del corazón. “El problema de estrechez de la válvula aórtica si bien puede ser congénito y darse en gente joven, habitualmente se ve en personas de edad avanzada. Es decir que es una enfermedad de la adultez. Con la prolongación de la vida cada vez hay más pacientes vivos que tienen ese problema”, señala el Dr. Iravedra. 

La técnica TAVI permite que la sangre salga correctamente del corazón y no se vea obstaculizada por la estrechez que tiene la válvula, causada por la estenosis aórtica cuando es severa.

El especialista resalta que “el área de una válvula aórtica normalmente mide de 2 a 4 cm2, con una estenosis aórtica severa mide menos de 1 cm2, es decir que está bien cerrada”. 

Hay distintas etiologías, pero la más común es la degeneración senil. Cuanto más vive una persona más chance hay de que se le pueda estrechar la válvula aórtica. 

En otra época, cuando había mucha fiebre reumática se observaba que esta patología dejaba secuelas a nivel de las válvulas cardíacas. Una de las complicaciones de la fiebre reumática es la estenosis aórtica.

La válvula se hace fibrosa y el orificio se va cerrando.  Entonces, para que la sangre salga por un orificio más chico el corazón tiene que bombear con más fuerza, y al hacerlo este se empieza a engrosar para vencer la resistencia de la válvula. Eso tiene un límite, en un momento ya no puede atrofiarse más ni bombear con más fuerza, y ahí empieza a claudicar el corazón, a dilatarse, y comienzan todas las complicaciones. 

SÍNTOMAS

El Dr. Iravedra indica que “una persona puede tener una estenosis aórtica severa y estar totalmente asintomática. Normalmente una estenosis aórtica tiene un soplo, pero de estos podés tener muchos que pueden no tener mayor trascendencia. Puede suceder que el paciente recién se entere de que tiene una estenosis valvular aórtica severa cuando ingresa a la guardia con una complicación de insuficiencia cardíaca. Allí se le realizan los estudios para buscar las causas de esa insuficiencia y le detectan la patología”. 

¿CUÁNDO OPERAR?

El cardiólogo describe que “en caso de que se detecte la estenosis aórtica antes de que sea sintomática no significa que deba ser tratada. Yo puedo detectar un soplo y con la ecocardiografía darme cuenta de que la estenosis es moderada, pero no por eso hay que hacerle una cirugía antes de que se vuelva severa.  Porque la posibilidad de tener complicaciones para una estenosis aórtica moderada es bajísima, y probablemente el tratamiento que le vas a dar, que va a ser cirugía, no compensa los riesgos del procedimiento. Pero tenés una gran ventaja, al detectar una estenosis moderada ese paciente ya sabe que tiene que controlarse cada 6 meses. Hay que hacerle un seguimiento”.

¿QUIÉN PUEDE HACERSE TAVI?

Hasta el año 2000 la única forma de resolver una estenosis aórtica severa era por vía quirúrgica, lo que implicaba una operación a corazón abierto, circulación extracorpórea, detención del corazón, pozo operatorio de varios días, mayor posibilidad de complicaciones, etc. Está cirugía rechazaba a algunos pacientes por considerarlos inoperables o de muy alto riesgo.

La técnica TAVI surgió como solución a los pacientes inoperables, y ahora también se aplica a los de muy alto riesgo quirúrgico. En Europa ya se está empleando en pacientes de riesgo intermedio.  Para definir si un paciente tiene bajo, alto o mediano riesgo hay scores. 

“Generalmente este tipo de casos se manejan por consenso, no es algo que decide un solo médico. Existe lo que se llama el “heart team”, integrado por un cirujano, un hemodinamista, y un cardiólogo”, subraya el Dr. Iravedra. Los profesionales analizan los casos y deciden cuáles pueden ir para cirugía y cuáles no. Algunos incluso pueden no ser para cirugía y para TAVI tampoco. Para ser candidato de implante valvular aórtico transcatéter, además de tener una estenosis aórtica severa, es fundamental que el paciente tenga una expectativa de vida mayor de un año.

¿CÓMO SE REALIZA EL PROCEDIMIENTO?

El especialista en Cardiología Intervencionista relata que, a grandes rasgos, “la implantación de la válvula aórtica transcatéter consiste en realizar una punción o incisión en la ingle para introducir un catéter en la arteria femoral (podés tener otras vías alternativas, porque a veces las arterias están tapadas y no podés pasar). Por adentro de la arteria se introduce la válvula y se la lleva -con control de rayos a nivel cardíaco- al nivel donde tiene que ser desplegada y dejada abierta. Al finalizar se hacen 3 puntitos”. 

“Puede ir con anestesia superficial –agrega-, lo que los anestesistas llaman sedación consciente, que ni siquiera requiere intubación”. 

Cómo la técnica TAVI requiere de una curva de aprendizaje, se trata de trabajar siempre con el mismo equipo de profesionales. Además, en todos los procedimientos está presente el Proctor, quien es el especialista en la válvula que envía la empresa fabricante. Esta persona está en todos los implantes en todos los lugares donde se realicen. Este profesional sirve de guía, lo cual es muy útil ya que es la persona que más conocimiento tiene sobre la válvula. 

Para finalizar, el Dr. Iravedra destaca que después de los 50 años hay que hacer un control cardiológico clínico. Lo ideal es tener un control anual con el cardiólogo.